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viernes, 4 de mayo de 2007

Platòn: F




FUENTES:


Platòn: E




Comparación entre Platón y Sócrates:
Basándonos puntualmente en la teoría de las ideas de Platón y el intelectualismo ético de Sócrates encontramos un enlace.
Según nuestra creencia llegamos a saber lo que es “bueno” y lo que es “malo” a nuestro criterio. Nosotros particularmente creemos que son buenos aquellos valores tales como el amor, el respeto, la justicia, la esperanza, entre otros. Sócrates sostiene que debemos conocer la esencia de estos para luego poder llevarlos a la práctica. A su vez Platón cree que el ser humano se divide en lo inmortal, como es el alma y lo mortal como es el cuerpo, pudiendo asi, llegar a la conclusión de que tanto lo inteligible como lo sensible conviven muchas veces en un mismo punto. Podemos decir de esta manera que por ejemplo la justicia vive en nosotros (inmortal) siendo así una persona justa (mortal) y que luego de experimentar este valor podemos salir de la ignorancia en la que muchas veces estamos, como habla Sócrates, y juntando saberes suficientes como para juzgar lo que es bueno o malo para nosotros, que esta íntimamente unido a nuestra moral y espiritualidad satisfaciendo nuestras necesidades de este tipo que según Platón escasean en el hombre.




martes, 24 de abril de 2007

Platòn: D


La inmortalidad del alma en el "Fedón"


-En cuanto a la vida-prosiguió Sócrates-, ¿No tiene también su contrario, como el sueño y la vigilia?

-Sin duda-admitió Cebes.

-¿Y cuál es el contrario de la vida?

-La muerte.

-Y estas dos cosas, ¿No nacen una de otra al ser contrarias? ¿No existen entre ellas dos generaciones?

-Naturalmente.

-Hablaré ahora - prosiguió Sócrates - de los dos contrarios que acabo de citar, y tú me hablarás de la otra combinación. Digo, pues, que del sueño nace la vigilia, y de la vigilia nace el sueño; y que la generación de ésta a aquél, es el sopor, y de aquél a ésta, es el despertar. ¿Lo comprendes?

-Sí.

-Háblanos ahora tú de la combinación de la vida y la muerte. ¿No dijiste que el vivir es contrario al morir?

-Sí, lo dije.

-¿Y que nacen uno de otro?

-Así es.

-¿Qué nace, pues de la vida?

-La muerte -respondió Cebes.

-¿Y qué nace de la muerte?-insistió Sócrates.

-Es necesario admitir que de ella nace la vida.

-Así pues, Cebes, ¿La vida y los seres vivientes se engendran de los muertos?

-Así parece-contestó Cebes.

-¿Nuestras almas están, pues, en el Hades?

-Cierto.

-¿Y una de las dos generaciones, en este caso, no es sensible? ¿Sabemos o no qué es el morir?

-Lo sabemos.

-¿Qué haremos pues?-prosiguió Sócrates-, ¿No hemos de admitir en ella la generación contraria, porque si no la Naturaleza sería deficiente? ¿No es necesario admitir que la muerte tiene su generación contraria?

-Efectivamente-afirmó Cebes.

-¿Y cuál es ese contrario?

-Renacer.
[...]
-Dime-siguió Sócrates-, ¿Qué debe existir en el cuerpo para que esté vivo?

-El alma-contestó Cebes.

-¿Siempre sucede así?

-Siempre-declaró Cebes.

-¿Luego el alma siempre trae con ella la vida?

-Ciertamente.

-¿Existe algo contrario a la vida?

-Algo existe.

-¿Qué es?

-La muerte.

-El alma nunca recibirá lo contrario de lo que lleva en sí misma, tal es la deducción de nuestros principios.

-Dices bien -afirmó Cebes.




Siguiendo la teoría de las Ideas de Platón, podemos diferenciar que en los textos encontramos la unión accidental de lo material y lo inmortal, como es el alma y el cuerpo de una persona. Y que a su vez todo tiene su “generación contraria”, como por ejemplo la vida y la muerte, el sueño y la vigilia. El texto identifica que lo que Plafón llama inteligible, en este caso el alma, es la esencia de las personas, ya que esta es inmaterial y no puede cambiar, por eso habla de que conocemos la muerte, porque si bien nuestra parte sensible (cuerpo) sufre cambios, el alma permanece en el tiempo, es eterna, constituyendo así el modelo de la parte sensible. Formando asi, un circulo, en el cual Platon asegura que todo lo vivo renace, porque sino en el mundo ya no habria seres vivos. (“Si todo cuanto vive tiene que morir, y una vez muerto no retorna a la vida, ¿No estaría todo muerto, sin que nada viviese? Porque si de lo muerto no se origina lo vivo, y lo vivo desaparece en lo muerto, ¿Cómo podría evitarse que el mundo entero quedara absorbido por la muerte?”)

Platòn: C




OBRAS:
Platón elige el diálogo como forma de expresión de su pensamiento; quizá como tributo a su maestro Sócrates a quién, por lo demás, convierte en interlocutor de prácticamente todos ellos; o quizá por el influjo de su época. Su obra se puede dividir en varios períodos, según distintos criterios, siendo una de las clasificaciones más aceptadas la cronológica:



1. Diálogos de juventud (de los 28 a los 38 años) (399-389)
Los diálogos de juventud están dominados por los temas de carácter socrático, y en ellos Platón se mantiene fiel a lo enseñado por Sócrates. Son de esta época los viajes a Megara, Cirene, Egipto e Italia

- Apología de Sócrates (el conocido retrato socrático del joven Platón)
- Critón (Sócrates en la cárcel sobre problemas cívicos)
- Laques (El valor)
- Lisis (La amistad)
- Cármides (La templanza)
- Eutifrón (La Piedad)
- Ión (La poesía como don divino)
- Protágoras (¿Es enseñable la virtud?)

2. Diálogos de transición (de los 38 a los 41 años) (389-385)
En éste período Platón vierte en sus diálogos algunas opiniones que no podemos considerar estrictamente socráticas, comenzando a introducir elementos de su propia cosecha, algunos de los cuales apuntan ya hacia la teoría de las Ideas. Tiene lugar en ésta época el primer viaje a Siracusa (Sicilia) a la corte de Dionisio primero y la amistad con Dión. El objeto del viaje fracasa, siendo vendido por Dionisio como esclavo en Egina y rescatado por un conciudadano.

- Gorgias (Sobre retórica y política)
- Crátilo (Sobre la significación de las palabras)
- Hipias mayor y Menor (Sobre la belleza el primero, y sobre la verdad del segundo)
- Eutidemo (Sobre la erística sofista)
- Menón (¿Es enseñable la virtud?)
- Meneceno (parodia sobre las oraciones fúnebres)

3. Diálogos de madurez (de los 41 a los 56 años) (386-370)
En estas obras encontramos ya el pensamiento de Platón en toda su dimensión. La influencia de Sócrates es mínima, y el pensamiento que expresa en los diálogos responde estrictamente al pensamiento de Platón. Su actividad se centra fundamentalmente en la Academia en Atenas.
- Fedón (Sobre la inmortalidad del alma, el último día de Sócrates en prisión)
- Banquete (Sobre el amor)
- República (Sobre política y otros asuntos: metafísicos, gnoseológicos, etc.)
- Fedro (Sobre el amor, la belleza y el destino del alma)

Platòn: B



Tradicionalmente se ha interpretado la teoría de las Ideas de la siguiente manera: Platón distingue dos modos de realidad, una, a la que llama inteligible, y otra a la que llama sensible. La realidad inteligible, a la que denomina "Idea", tiene las características de ser inmaterial, eterna, (in generada e indestructible, pues), siendo, por lo tanto, ajena al cambio, y constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible, constituida por lo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción), y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible.

La concepción del hombre en Platón está también inspirada en la teoría de las Ideas. El hombre es el resultado de una unión "accidental" entre el alma, inmortal, y el cuerpo, material y corruptible, dos realidades distintas que se encuentran unidas en un solo ser de modo provisional, de tal modo que lo más propiamente humano que hay en el hombre es su alma, a la que le corresponde la función de gobernar, dirigir, la vida humana. Tanto la concepción del alma como la de sus funciones en relación con el cuerpo sufrirán diversas modificaciones a lo largo de la obra de Platón, aunque se mantendrá siempre la afirmación de su unión accidental.

El análisis del conocimiento en Platón no es objeto de un estudio sistemático, abordado en una obra específica dedicada al tema, sino que, como ocurre con otros aspectos de su pensamiento, se plantea en varios de sus diálogos, por lo general en el curso de la discusión de otras cuestiones no estrictamente epistemológicas, si exceptuamos el Teeteto, diálogo en el que el objeto la discusión es el conocimiento.

A diferencia de los sofistas, para quienes la sociedad era el resultado de una convención o pacto entre los individuos, para Platón la sociedad es el medio de vida "natural" del hombre. Si atendemos a las características de la vida humana, en efecto, podremos observar que el hombre no es autosuficiente, ni en cuanto a la producción de bienes materiales necesarios para su supervivencia, ni en cuanto a los aspectos morales y espirituales que hacen de la vida del hombre algo propiamente humano. Las tendencias que inclinan al hombre al amor, a la amistad, a la convivencia en general, son tendencias naturales, por lo que no tendría sentido pensar que el medio, necesariamente social, en el que se desarrollan, fuera algo no-natural. Esta teoría de la "sociabilidad natural" del hombre será mantenida posteriormente también por Aristóteles.

En su concepción de la ciudad ideal, el objetivo de la vida del hombre no puede reducirse a la satisfacción de sus necesidades materiales; más allá de éstas, el hombre debe ser objeto de un desarrollo completo de su personalidad, de acuerdo con las partes más elevadas de su alma, la irascible y la racional, con el fin de alcanzar una felicidad identificada con la armonía de su vida

jueves, 12 de abril de 2007

Platòn: A


(- 428 a - 347)
Platón nació en Atenas, probablemente el año 428 o el 427 a. c. de familia perteneciente a la aristocracia ateniense, que se reclamaba descendiente de Solón por línea directa. Su verdadero nombre era Aristocles, aunque al parecer fue llamado Platón por la anchura de sus espaldas, según recoge Diógenes Laercio en su "Vida de los filósofos ilustres". Los padres de Platón fueron Aristón y Perictione, que tuvieron otros dos hijos, Adimanto y Glaucón, que aparecerán ambos como interlocutores de Sócrates en la República, y una hija, Potone.
A la muerte de su padre, su madre contrajo nuevas nupcias con Pirilampo, corriendo la educación de Platón a su cargo, por lo que se supone que Platón pudo haber recibido una enseñanza propia de las tradiciones democráticas del régimen de Pericles.
Platón recibió la educación propia de un joven ateniense necesario para dedicarse de lleno a la vida política, como correspondía a alguien de su posición. Según Diógenes Laercio llegó a escribir poemas y tragedias. La vocación política de Platón está constatada por sus propias declaraciones, en la conocida carta VII; pero su realización se vio frustrada por la participación de dos parientes suyos, Cármides y Crítias, en la tiranía impuesta por Esparta luego de la guerra del Peloponeso, conocida como la de los Treinta Tiranos, y que ejerció una represión violenta y encarnizada contra los lideres de la democracia. Sin embargo, el interés político no le abandonará nunca, y se verá reflejado en una de sus obras cumbre, la República.